domingo, 26 de septiembre de 2010

Portugal

Llega el primer fin de semana!!!. Ya cansados del estudio (¡¿?!), preparamos los bártulos, subimos al huevito (C3, con 10000km) y emprendemos el tan deseado viaje. Destino: vivir la mejores de las experiencias.

Autopista de punta a punta, el cambio cultural no se nota sino hasta que llegaste al primer pueblo y preguntas como salir. No hay fronteras. Nadie controla quién entra ni quién sale. Será eso libertad?.
La primera parada es Tavila, pueblito pequeño, calles empedradas, casitas, y lo que queda de un castillo. La vista es lo mejor!.

Después de dar una caminata, comprar algunos víveres, y sacar mil fotos, nos vamos a la próxima estación: Lagos. Ahora si, el destino es la playa. El intenso ni la fresca ni el viento fueron rivales contundentes para sacarnos las ganas de mojarnos.

Junto al grupo, esperamos el ocaso, tomando mate, charlando de la vida, del cielo y las estrellas. No podía faltar la sesión de fotos.
Entrada la noche, buscamos hostel, duchita y a conocer la noche!.

Los lugares de lo más variado, tanto en música como en gente. Todo esto metido en una ciudad de varios siglos ya, donde lo moderno y lo antiguo conviven en grata armonía.

Al otro día, ya partimos a Faro. Y ahí si, ahí está el destino buscado. Cómo explicarlo, James Bond, cuando sale con su lancha, su mujer, matando los malos, y pasa por esos lugares de película, pues bien, nosotros tuvimos nuestra película. Pequeños resagos de un fuerte, metido en medio de una formación rocosa, donde el mar hace su trabajo erosivo, formando así la mas hermosas cavidades. En el medio, gente, playa, arena, mas gente.

No cansados de esto, decidimos partir hacia nuevos rumbos. El próximo destino se llamaba Faro. Agua azul, olas, viento, las olas y el viento, sucundunsucundun… En el medio de unas formaciones rocosas, como acantilados, se abren lugar pequeñas playas, donde la muchachada se hace presente.

No se hace esperar la entrada al agua. Agua que no espera entrar a mi estómago, gracias a una de las tantas olas que me revuelca. Y comida, y más fotos. Ya es la hora del regreso.


No vamos a contar la multa por mal estacionamiento, y que nos quedamos sin combustible, hechos que quedan totalmente diluidos, pues la impresión maravillosa de este primer viaje, es lo que ha quedado en nuestro recuerdo.

1 comentario:

  1. Uno puede olvidarse una formula y buscarla en un libro, un numero de telefono en la guia, pero estas experiencias se llevan en el corazon para siempre, ya no hay vuelta atras, has quedado marcado para siempre...

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