Cansado, agobiado, oculto entre
las tinieblas de un cuarto desordenado.
Por la ventana ingresan vagos reflejos
de un mundo que sigue.
Mi única salida hacia él
es la acción, o una PC.
En ella encuentro la maldita realidad
que me carcome desde adentro.
El hecho de sentir la frustración de
no llevar a cabo mi vida,
de ser esclavo de un sistema
al cual solo yo pertenezco.
Quiero salir, quiero hacer, quiero decir.
¿Dónde estoy? ¿Por qué sigo aquí?
Vuelvo hacia la ventana.
La realidad sigue su traza.
Y yo sigo en mi cuarto desordenado
con la ilusión de que algún
día me iré de él.
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