Si pienso en algo que decir,
si escucho algo por ahí,
si necesito algo de ti
solo sé que tu estarás ahí.
Si no puedo sonreír,
si no puedo caminar con la frente alta,
se que vos estás ahí,
para sostenerme entre tus brazos.
Cuando ya no se pa donde ir,
cuando no tenga que vestir,
cuando no sepa que cantar,
tus brazos voy a buscar.
Y porque son tus brazos
el nido que abriga
como una bufanda en otoño
suaves, cálidos, firmes.
Son estos momentos
de soledad, aislación, encierro,
en los que pienso si estoy donde debo.
Si es que pertenezco acá.
No sé para donde arrancar,
para donde escapar,
aunque no se de qué escapo.
De lo inevitable quizás?
No hay comentarios:
Publicar un comentario