Últimamente, la máxima que aplico en mi vida es: si no brinda tranquilidad, se despacha.
Suena muy seco tal vez, pero pasaré a contarles que no es mas que la decisión a hacer lo que intenta explicar el título del presente blog. En la vida, las cosas pasan por algo, uno busca siempre la felicidad, pero no se da cuenta que busca en lugares equivocados.
La felicidad no está en la salida de una noche, en el facturar a fin de mes, en tomar un café con leche en el cafecito que está en la esquina de la Fontana di Trevi.
Es la suma de una serie de sentimientos, que juntos, nos brindan estabilidad espiritual plena.Y, como todos sabemos, esos sentimientos nacen en el interior de uno mismo. En el centro más concentrado y energético que podamos tener.
¿Cuál es la mirada más larga que puede tener el hombre? Es la mirada hacia su interior. Después de eso, todo lo que mire hacia afuera, va a estar muy cerca y lo va a ver muy bien, tan bien que encontrará cosas que antes solo podía imagina o suponer.
Podría agregar que, y haciendo honor al día especial en el que festejamos nuestra relación con personas que comparten nuestra vida, las que llamamos amigos, nuestro entorno conspira muchas veces, a favor y en contra de esto. No me puedo sacar de la cabeza a personas que han colaborado a esa búsqueda, recordándome quién soy, y a dónde quiero ir. Gracias por eso.
Le invito, en este humilde e íntimo acto entre ud y yo, a que miremos dentro de nosotros mismos. Nos enfrentemos a nuestro ser, para encontrar, en él, esa felicidad que desde hace tiempo, no sabemos dónde está.
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